Lobo Fenrir, mitología e historia

Pocas criaturas se representan tan intimidantes, feroces y peligrosas en la mitología nórdica, como la antigua bestia con forma de lobo llamada Fenrir. Siendo esto mucho decir, en una mitología donde la ferocidad y la valentía eran la piedra angular de sus creencias.

 

Lobo Fenrir

 

Esta criatura salvaje era hijo del dios del engaño Loki y una gigante, siendo uno de los miembros de una descendencia que representaba el fin del mundo como lo conocían los germanos.

Se le solía representar mucho en el arte escandinavo como un lobo con características siempre feroces, mostrando los dientes, gruñendo o tomando en sus fauces el brazo del dios de la guerra Tyr.

 

Mitología de Fenrir

 

Mitología de Fenrir

 

También conocido como “El lobo feroz” esta criatura mitológica era uno de los tres hijos de Loki y una gigante llamada Angerboda. Cada uno de ellos tenía desde nacimiento un comportamiento oscuro y problemático, siendo señal de problemas ahí donde fuera.

Siendo sus hermanos la diosa del inframundo y la oscuridad Hela y la serpiente del mundo Jordmungand, Fenrir desde nacimiento trajo consigo sospechas y recelo de todos los dioses. Aunque al principio era un pequeño lobo tan aparentemente común como cualquier otro.

 

El pequeño Fenrir

 

Cuando los dioses se enteraron de la existencia del pequeño Fenrir decidieron hacerse cargo de él, con la intención de poder domar su carácter feroz y hacerlo un poderoso aliado en la guerra.

De esta manera intentaron alimentarlo, calmarlo y enseñarle, pero esta inteligente criatura era iracunda, feroz e indomable. Cuenta la leyenda que solamente el temerario dios Tyr era capaz de acercársele y alimentarlo, tal vez porque Fenrir respetaba su valentía.

Pero el apetito de esta pequeña criatura no era nada normal, comiendo con mucha frecuencia y en grandes cantidades, no pasó nada de tiempo antes de que este se volviera una criatura descomunal.

Capaz de infundir miedo en el corazón de quien se lo encontrara, la apariencia y carácter de Fenrir puso en alerta a los dioses, quienes temían que su comportamiento problemático terminara por ser peligroso.

 

Fenrir y la profecía del Ragnarok

 

Cuando la profecía del Ragnarok llegó a los dioses a manos de la Völva o la profetisa, esta le cuenta a Odín que su muerte la encontrará en las fauces de Fenrir, quien lo devorará llegado el momento de la guerra. Siendo vengado por uno de sus hijos, Vidar, quien le daría muerte al animal.

Se revela también que los hijos de Fenrir: Hati y Sköll, traerán la obscuridad al mundo, destruyendo al sol y la luna, el día de la guerra.

Este sería el elemento que llevaría a los ya preocupados dioses nórdicos a tomar una decisión radical. Para proteger a todas las criaturas del poder destructivo del lobo indomable, estos decidieron encerrarlo.

 

Esto seguramente te interese:

El encierro de Fenrir

 

Ahora los dioses se encontraban ante un verdadero problema, el poderoso lobo tenia pocos o ningún rival, un terrible mal carácter que lo hacía sumamente peligroso. Sin mencionar su fuerza descomunal encontrar una manera de atraparlo no iba a ser fácil.

Los dioses utilizaron entonces unas poderosas cadenas llamadas Leding o “Costumbre”, la cual este se sacudió de encima sin el más mínimo esfuerzo. Vino entonces el segundo intento, con una cadena hecha de un material especial que la hacía ser casi indestructible llamada Dromi o “Ley”, de la que el lobo solo tiró una vez y desquebrajó por completo.

En este punto los dioses estaban sumamente preocupados, así que deciden llamar a las criaturas más ingeniosas de la construcción, los enanos. A estos se le encomendó crear unas ataduras capaces de contener a un dios para siempre.

Los enanos entonces crean a la Gleipnir o “conciencia”, una atadura de apariencia sedosa y muy ligera, pero gracias a su componente nadie la podía romper. Pero ahora los dioses se enfrentaban a otro problema, porque Fenrir ya no se fiaba de ellos debido a los anteriores intentos de capturarlo.

Para poder llevar a cabo la tarea, entre todos los dioses idean un plan en el que usarían el orgullo de la criatura para apresarla. Retan al lobo a una prueba en la que debe dejarse amarrar con Gleipnir, para probar su fuerza y romperla ya que ellos no podían hacerlo.

Fenrir dudoso, acepta para no parecer una criatura débil y demostrarles su superioridad a todos. Pero como ya no confiaba en los dioses exige que uno de ellos coloque su mano en sus fauces como seguro, a lo que solo acepta Tyr, dios de la guerra.

Cuando lo amarran por fin con las ataduras, el animal aplica toda su fuerza para escapar, pero sin éxito. En ese momento los dioses no pueden contener su emoción y celebran, advirtiendo a la criatura que ha sido engañada, asi que en venganza decide arrancar la mano de Tyr, quien luego fue conocido como el dios sin mano o el dios manco.

 

Deja un comentario